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Entrevista: Carolina Jiménez, Layout TD de Double Negative

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Hablamos con Carolina Jiménez, ex-alumna de CICE y Layout TD de Double Negative y anteriormente de Weta Digital, donde ha trabajado en producciones del calibre de “The Hobbit” o “Man of Steel“. ¿Quiéres conoce su historia?

Carolina, ¡bienvenida de nuevo a CICE! Muchas experiencias has vivido desde que terminaras tus estudios en CICE. ¿En qué momento tomaste la decisión de dedicarte a los VFX?

Pues la verdad es que he sido una enamorada de la tecnología, la ciencia y el cine, y más concreto de la ciencia ficción, desde muy niña. Películas como “Dune” o la saga clásica de “La Guerra de las Galaxias” marcaron mi infancia haciéndome la friki que soy hoy en día. Y ya en mi adolescencia los efectos visuales empezaron a ser mi fijación tras rompedoras producciones como “Parque Jurásico“, “Terminator 2” o “Buscando a Nemo“. Me fascinaba la posibilidad de hacer real lo irreal, de fabricar mundos que no existen para contar historias.

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Photo by Kerp Photography
A pesar de que mi otra pasión era la ciencia y de que yo quería ser científica, por motivos ajenos a mi, comencé la carrera superior de Arquitectura. Tras algunos años cursándola comprendí que aquello no era lo mio y abandoné sin una idea clara sobre a que quería dedicarme realmente. Fue una época algo confusa en la que me tomé un tiempo para tratar de encontrar mi camino.

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Photo by Kerp Photography
Y en ese oportuno momento salió al mercado el DVD de la versión extendida de “La Comunidad del Anillo“, de la trilogía de “El Señor de los Anillos” de Peter Jackson. La película en si ya me había fascinado meses antes cuando la vi en cine, resucitando mi loca pasión por la literatura de Tolkien, pero los apéndices repletos de detallados y cercanos documentales de la versión extendida supusieron una revelación para mi. En ellos se veía a entusiasmados artistas dando vida a la Tierra Media ante mis ojos. Más concretamente, los artistas digitales haciendo realidad la película tras las pantallas de un ordenador. En ese momento me dije” yo quiero dedicarme a eso; si ellos pueden yo también”. Ya había tenido mi primer contacto con programas de 3D durante mis estudios de arquitectura, con los que comenzábamos a simular rudimentariamente nuestros proyectos, así que sabía que era posible. Me puse manos a la obra a buscar dónde podía yo formarme sobre aquello y no tardé mucho en dar con CICE. Y allí me lancé.

¿Cómo recuerdas tu primera visita a CICE? ¿Cómo viviste el inicio del cambio en tu vida?

Recuerdo que llamé para pedir información y me invitaron a pasarme en cualquier momento. Recuerdo que fue el mismo director de la escuela, Marco Antonio Fernández, quien me recibió y me guió en un tour informativo por las instalaciones. Poco necesité para convencerme, porque aquello rebosaba vitalidad. No solo las instalaciones convencían, sino el bullir de gente joven disfrutando de las clases y sobre todo los grupos de gente trabajando en equipo en las aulas en las que no había clase. Se respiraba creatividad y pasión, de modo que encajé perfectamente. Era exactamente lo que necesitaba.

¿Qué fue lo más duro? ¿Cómo recuerdas tu experiencia de aprendizaje en CICE?

¡Lo mas duro era realmente levantarse y marcharse! Durante los meses que duró el Máster siempre que podíamos nos quedábamos varios compañeros repasando, charlando, haciendo preguntas y avanzando ejercicios. Y después durante los meses que tardamos en realizar nuestros proyectos fin de Máster nadie se quería ir. Nos conocíamos todos los cortos animados de los demás y escuchábamos, proponíamos, debatíamos y ayudábamos constantemente. Hice muy grandes amigos que aún conservo entre los mejores en aquellas aulas.

En general, mi experiencia fue muy liberadora al haber supuesto para mi el comienzo de una carrera vocacional apasionante. Poder al fin dedicarle el 100% de tus esfuerzos a lo que más te gusta hacer es una sensación insuperable.

¿Qué supuso finalizar tus estudios en CICE y dar el salto a Ilion Animation Studios?

El salto no fue inmediato. Esto es más una maratón que un sprint. En esta profesión, como en muchas otras cosas de la vida, hacen falta perseverancia y paciencia. Una buena formación es el inicio, pero aún me quedaba mucho por aprender e iniciarme laboralmente en el mundo del 3D.

Gracias a mi formación en arquitectura, mi primeras experiencias laborales estuvieron muy relacionadas con la infoarquitectura. Trabajé en diferentes estudios de interiorismo, diseño y marketing mientras no dejaba de hacer trabajos freelance en casa tan enfocados al cine como me era posible. Uno de aquellos encargos freelance vino de la productora encargada de realizar los efectos visuales para la serie de televisión “Águila Roja” de TVE. Modelé y texturicé los edificios que componen el pueblo en el que desarrolla la serie en las tomas elevadas. Aquel trabajo supuso finalmente un buen empujón en mi reel, suficiente para que en Ilion Animation Studios se fijaran en mi durante el final de la producción de “Planet 51“.

¿Cómo fue tu experiencia y evolución profesional en Ilion?

Al fin había metido la cabeza en el mundo del cine y la aproveché cuanto pude. Aprendí muchísimo sobre cine, animación, producción cinematográfica… La experiencia fue inolvidable. Tuve ocasión de conocer a muchos grandes artistas de los que aprendí muchísimo y a quienes cuento desde entonces como buenos amigos.

¿Qué pasó después?

Tras mi paso por Ilion aún me quedaba dar el salto al cine internacional fuera de España. Esto requirió otro buen empujón de paciencia y y perseverancia. Tras mi paso por Ilion, trabajé en varias empresas pequeñas en Madrid de múltiples sectores en las que tuve ocasión de montar y dirigir el departamento de 3D correspondiente para diferentes proyectos. Gracias a la variedad de campos, pude aprender mucho sobre múltiples ámbitos como la educación no presencial, la producción multimedia, la publicidad, etc. así como aprender a iniciar y organizar equipos de trabajo.

Nuestra profesión como artistas del 3D tiene la ventaja de tener cabida en gran cantidad de sectores, además del cine o la televisión. Yo he trabajado para científicos, arquitectos, diseñadores gráficos, profesores, médicos, empresas de telefonía, marcas de coches, músicos… Tenemos el privilegio de poder trabajar y aprender de todos esos mundos y acumular con ello un equipaje que nos permite ser artistas polivalentes, y después reflejar todo ello en nuestra aportación en el mundo del cine.

Por ejemplo, mi formación en arquitectura, y sobre todo mi experiencia en el mundo de la infoarquitectura, la decoración y la publicidad, me han permitido especializarme casi en todas las películas en las que he participado en composición de escena y set dressing, algo que me encanta.

Al poco trabajaste en “Happy Feet 2”. ¿Como era trabajar en Dr. D?

Mi obsesión seguía siendo volver al mundo del cine y a poder ser, fuera de España, de modo que preparé una demoreel con mi trabajos más relevantes, principalmente en “Águila Roja” y “Planet 51“, y preparé press-kits que incluían el material en DVD y mi currículum actualizado. Hice varias docenas de copias y las envié a todos los estudios de cine del mundo que pude encontrar. Tras ello, continué enviando mi currículum actualizado por Internet a todos ellos cada vez que lo actualizaba o que tenían una vacante en su plantilla en la que yo pudiera encajar.

Mi primera sorpresa llegó cuando contactó conmigo Dreamworks para una entrevista. La larguísima entrevista por videoconferencia fue muy bien, y mi ilusión solo fue comparable a la desilusión de saber que mi falta de experiencia en cine internacional hacía imposible la tramitación de mi visado por parte del departamento de inmigración norteamericano, de modo que aquel primer intento se vio frustrado, pero me dio muchas esperanzas de conseguirlo en el futuro y mucho ánimos para hacer crecer mi experiencia y así poder abrir puertas que aún me eran cerradas.

Superado el bache, continué trabajando en pequeños estudios y empresas en Madrid aprendiendo a ser una buena generalista, y enviando mi currículum a todas partes cada vez que tenía ocasión. Al fin la cabezonería dio sus frutos y el estudio de animación australiano Dr. D Studios, que se encontraba en aquel momento en plena producción de la película “Happy Feet 2“, se puso en contacto conmigo y me ofreció formar parte del equipo de Final Layout. Allí nos encargamos principalmente de la simulación de las huellas de los pingüinos en la nieve. ¡Eran muchísimas huellas!

Tuve que enfrentarme a un nuevo país, nueva empresa, otro idioma, nuevo software, ya que nunca antes había manejado Houdini… A pesar del susto inicial, resultó ser la mejor experiencia laboral que había tenido hasta el momento. Aprendí muchísimo y el trabajar con gente de todas partes del mundo resultó tremendamente enriquecedor. El trabajo fue duro, como siempre que se llega al final de una producción, con muchas horas de trabajo, pero mucha satisfacción también.

¿Cómo fueron los trámites para obtener el permiso de trabajo en Australia? ¿Algún consejo?

Las empresas internacionales suelen ayudarte, o al menos asesorarte, con el tema de los visados y demás papeleos cuando te contratan y requieres traslado. Aun así no suele ser sencillo. Requiere recopilar mucha documentación, visitar embajadas, solicitar impresos… y en ocasiones incluso pasar exámenes médicos. Son procedimientos algo engorrosos, pero inevitables y rutinarios para estas empresas, así que mi consejo es informarse muy bien de los pasos necesarios a dar desde el principio (que varían dependiendo del país de destino) y armarse de paciencia.

Afortunadamente, el siguiente salto profesional no se hizo esperar y te ofrecieron un puesto en MPC Londres para trabajar en películas como “World War Z” y “Prometheus”. ¡Cuéntanos!

Era por todos conocido el hecho de que tras la producción de “Happy Feet 2” los Dr. D Studios no tendrían más proyectos y cerrarían, por lo que todos los empleados tendríamos que buscar nuevos destinos en fechas concretas. Los recruiters de MPC también sabían esto y pocas semanas antes de que acabara la producción hicieron una visita a nuestras instalaciones en Sidney para entrevistar a quienes estuvieran interesados para trabajar con ellos. Muchos nos apuntamos a esta ocasión y podemos decir que ya teníamos una oferta de trabajo antes incluso de hacer las maletas.

Me ofrecieron un puesto en Londres, donde me incorporé casi de inmediato. Nuevo país, nuevo equipo, nuevos retos. Pude participar en el final de la producción de “Prometheus“, lo que supuso una gran ilusión para mi, ya que soy una gran fan de la saga “Alien“. Pude construir sets y escenas, hacer el set dressing de los exteriores y montar cámaras.

Pero el verdadero desafío fue cuando empezamos a trabajar en “World War Z“. El nuevo equipo de supervisión exigió mucho de nosotros y tuve ocasión de animar armas, cámaras, helicópteros, y lo mas estimulante, zombis. Pude realizar el blocking de animación de muchos zombis, concretamente en la escena del salto del muro de Jerusalén.

Esta es una de las cosas que más me gusta de trabajar en los departamentos de Layout, que somos de los pocos artistas de la industria que tenemos ocasión de hacer prácticamente de todo en el proceso de creación de mundos e historias digitalmente.

Finalizada ambas producciones, Weta Digital llamó a tu puerta. ¿Qué pasó ese día?

Lo cierto es que Weta se puso en contacto conmigo en cuanto actualice mi currículum con mis nuevas experiencias laborales. Llevaba apenas 3 meses en Londres cuando la llamada de Weta coincidió con el hecho de que “World War Z” sufría un drástico retraso en su finalización por parte de la productora, lo cual facilitó mucho la decisión de aceptar el puesto que me ofrecían.

No solo porque Weta era el lugar donde siempre había deseado trabajar, sino porque sospechábamos que MPC no necesitaría a la plantilla con la que contaba en ese momento tras la noticia del retraso. Estas cosas pasan constantemente en esta industria. Ningún proyecto es 100% sólido y ningún puesto es necesariamente estable.

¿Cómo fueron los trámites para abandonar Europa y marcharte a Nueva Zelanda?

Pues fueron con diferencia los preparativos más caóticos. A Australia me fui con fecha fija de regreso y uno se puede ir a Londres unas semanas a ver qué tal va la cosa y después improvisar. Pero a Nueva Zelanda no. Hubo que cerrar la casa en la que vivía, vender el coche, y organizar toda una mudanza al otro extremo del planeta. Solo el viaje son 2 días completos como mínimo, y el jet lag te tiene una semana tremendamente atontado. Los trámites de visado fueron muy similares a los de Australia, pero aun así el cambio fue mucho más drástico.

¿Qué destacarías de tu experiencia profesional durante estos 3 años en Weta Digital? ¿Qué producciones recuerdas con más cariño? ¿Por qué? ¿Cuáles fueron los mayores retos?

Profesionalmente hablando mi paso por Weta ha estado indudablemente marcado por la trilogía de “El Hobbit“. No solo por ser fan desde niña de Tolkien, o de Peter Jackson desde “El Señor de los Anillos“, sino porque fue sin duda el proyecto más grande y complejo al que me había enfrentado hasta el momento. Pude trabajar durante meses en las cavernas de los Goblins, en los bosques de Mirkwood, en la Ciudad del Lago, en la sala del tesoro de Smaug… Sí, digitalmente hablando, pero eso no lo hace menos intenso.

He podido tejer telarañas, amontonar monedas de plata, esparcir hielo sobre el río, construir pasarelas de madera… He levantado la Tierra Media con algunos de los artistas más grandes del mundo, alguno de los cuales llevaba años admirando. Pedir referencias visuales a John Howe, comentar la estructura de un set con Alan Lee, charlar sobre dressing en la cafetería con Gino Acevedo o incluso cruzarse con Ian McKellen por un pasillo ¡serán siempre momentos tan increíbles como inolvidables para esta entusiasta friki orgullosa de serlo!

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No en vano acabé haciendo muy buena amistad con Daniel Reeve, el caligrafío y cartógrafo de Weta, quien ha hecho todos los mapas y letras de la Tierra Media desde siempre, cuando encantado accedió a mi solicitud de que me diseñara en élfico un tatuaje que ahora siempre llevo conmigo conmemorando un sueño que finalmente se hizo realidad.

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Photo by Kerp Photography
Pero no solo los grandes, todos mis compañeros, especialmente en el departamento de Layout, fueron como una familia para mí. Tanto talento junto puede llegar a quitar el aliento, y más aún sentirse parte de todo aquello.

Pero no todo es trabajo, ¿cómo fue tu integración en Nueva Zelanda? ¿Qué diferencias has apreciado en comparación con España, Londres y Australia, tanto personal como profesional?

Nueva Zelanda es un país increíble. Conserva una belleza natural casi inexplorada, y sus gentes son afables, alegres, sencillas y educadas. Es fácil sentirse rápidamente como en casa, especialmente en Wellington, una ciudad lo bastante pequeña como para ser familiar y casi rural. Apenas hay polución, delincuencia, paro o corrupción. Quizá su principal desventaja es que está muy lejos. Lejísimos. Es de hecho la antípoda geográfica de España, y esto, aunque pueda suponer una ventaja a la hora de mantener Nueva Zelanda aislada de los males de los excesos de población o visitantes, a menudo se hace demasiado duro para algunas personas.

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En muchas cosas es muy similar a Australia. Son de hecho países muy paralelos. Siempre bromean con que Australia es el hermano mayor. Y a su vez tiene también similitudes con Inglaterra al pertenecer aún a su corona. Pero la cultura Maorí es muy respetada y está siempre presente en la sociedad y la población.

A nivel laboral, ¿es Nueva Zelanda un lugar recomendable?

Nueva Zelanda es un país muy recomendable para vivir y trabajar en muchos sentidos, pero su reducida población reduce también las posibilidades. El problema es que en el campo de la animación y los VFX hay muy pocas empresas. Weta representa el 90% del sector del 3D neozelandés.

Después de varios años trabajando fuera de España, ¿qué anécdotas recuerdas?

Cambiar de país es en muchos aspectos es como cambiar de mundo. Cada mudanza es una aventura, y conocer y adaptarse a nuevas costumbres, idiomas, climas y culturas es un viaje apasionante lleno de retos y anécdotas incontables. Yo destacaría el lado humano: conocer nuevas personas, hacer amigos y llevarte al marcharte un pedacito de ellos en el corazón.

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¿Cuáles son ahora tus planes?

Pues la aventura de la trilogía de “El Hobbit” ha sido un arduo trabajo de muchísimas horas semanales durante 3 años. Tras este torbellino tan maravilloso todos necesitamos un merecido descanso, y en muchos casos también un cambio. En mi caso el final de la producción hacia finales de año fue una oportunidad perfecta para viajar un poco antes de volver a España a pasar las fiestas y ver a la familia y amigos, así como descansar un poco, tomar aire y re-emprender nuevas aventuras en nuevas tierras.

Tras sopesar varias opciones finalmente me he decidido por unirme al equipo de los estudios Double Negative que se encuentran ahora mismo ampliando fuertemente el recién creado equipo en sus nuevas instalaciones en Vancouver, Canadá, que pronto pasará a ser su sede central, ayudando a dar forma al nuevo departamento de Layout.

En Vancouver estableceré mi nuevo hogar muy pronto, por el momento, donde parece estar forjándose un prometedor futuro en el mundo de los VFX. ¿Y quién sabe qué otras aventuras y destinos me deparará el futuro en esta fascinante profesión nuestra?

¿Qué recomiendas a todos aquellos que buscan trabajo en VFX?

Realmente en esto no hay secreto ni receta mágica. Conseguir lo que uno se propone, por difícil que parezca, es una sencilla mezcla de esfuerzo, perseverancia y suerte. No existe un manual con los pasos a seguir, pero mis consejos serían:

  • Trabaja duro, durísimo, y sé humilde en tu aprendizaje, que no debe acabar nunca.
  • Confía en tus capacidades y no te rindas, porque el momento en que decidas rendirte podría ser el instante previo a que suceda lo que tiene que suceder.
  • Pide ayuda y consejo si los necesitas y ayuda a quien pueda necesitarte. Yo llegué donde estoy sin duda alguna gracias a gente que creyó y confió en mi cuando lo necesité.
  • No te obsesiones con la meta a alcanzar, procura disfrutar del viaje, así harás que merezca la pena todo el proceso, tanto si llegas a la meta como si no.

En resumen: disfruta de lo que haces con esfuerzo, pasión, tenacidad y humildad.

Enlace | Carolina Jiménez

27/02/2015 | , , , | Entrevistas Animación y VR Entrevistas Audiovisual

Miguel Gómez

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